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10/06/2017 Prensa Libre
Para muchos, conducir de noche es una opción viable de viajar, sin embargo, existen riesgos inminentes que se deben tomar en cuenta.

Usualmente se piensa que conducir de noche es una alternativa viable para viajar, a pesar de que existen riesgos inminentes.

La conducción nocturna puede ser, para muchos, una de las alternativas más fáciles a la hora de viajar. Principalmente por la posibilidad de realizar una conducción más relajada, con menos tráfico y por la accesibilidad a una velocidad más fluida.

Como seres humanos, nuestra vista se encuentra ligada al 90 por ciento de luz que recibimos. La sensación luminosa, cromática, de agudeza visual o nuestra capacidad de reconocer colores, depende totalmente de esto. Y con la pérdida de luz todo esto se pierda, por lo que nuestra torpeza al volante puede ser mucho mayor.

Es importante valorar que la capacidad visual de los conductores es muy variable por lo que es imprescindible viajar a la velocidad que la vista permita. Por simple obviedad, conforme va disminuyendo la luz del día, nuestro cerebro y ojos tenderán a someterse a un esfuerzo mayor.

Asimismo, es importante tomar en cuenta que el comportamiento del conductor es muy diferente durante la noche, esto debido al reloj biológico del cuerpo en el que se le predispone a dormir durante la noche.

Durante este tiempo, pueden aparecer síntomas como dolores, cansancio en los hombros, pesadez en la cabeza o picor en el cuero cabelludo, teniendo a la vez en los ojos sensación de lagrimar o como de poseer un cuerpo extraño.

También se debe recordar que, en la conducción nocturna, el cansancio no debe acumularse. Las tareas cotidianas que se dan durante el día y el poco descanso necesario, son muy riesgosas para el conductor.

Otros riesgos de la conducción nocturna son:

·         Sufrir deslumbramientos por las luces de otros vehículos que tenemos de frente.

·         Los objetos son más difíciles de visualizar.

·         Aparición prematura de la fatiga y cansancio.

·         Pérdida de agudeza y disminución del campo visual.

·         En la oscuridad no se aprecia ni la velocidad ni el movimiento.

·         La identificación de señalizaciones viales es mucho más difícil.

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Redacción: Clasificados / Prensa Libre